Me ha preocupado ver que se esta perdiendo la fe en el amor y en nuestro medio, en que ser lesbiana es símbolo de desolación, y que complica aun mas el tener a alguien que valga la pena a nuestro lado.
Nos quejamos de los malos amores que se han cruzado en nuestras vidas, de las lágrimas, del dolor, del engaño y la mentira, de las malas experiencias que son muchas más que las buenas. Que este ambiente esta dando mucho que desear, que no hay seriedad, que el sexo esta a la orden del día; ser promiscua mide tu éxito con las mujeres, y el sexo sin amor pareciera estar de moda. Que no hay opciones en esta minoría social, que los chismes y demás.
No se trata de un fenómeno de decadencia lésbico-gay. No se trata de los demás, se trata de nosotras mismas.
Culpar al resto de la humanidad, al destino, a la vida, al de arriba incluso por no poner en nuestro camino a alguien que nos ame y acepte como somos, se ha convertido en una constante. Hacer responsables a los demás de nuestras malas decisiones y sinsabores amorosos resulta la mejor excusa para no tomar las riendas y control de nuestro destino.
Pero llega un momento en la vida en que la excusa no funciona más, y cuando te encuentras tú y el mundo, sin nadie en tus espaldas, ya no hay a quien más culpar. Todos somos responsables de nuestra vida desde el momento mismo en que tomamos decisiones; asumirlas y vivir con ellas hace parte de la regla. Pedimos libertad y somos incapaces de enfrentar sus consecuencias.
En mi lucha de adolecente, exigía una libertad que de habérmela concedido tal vez no hubiera sabido que hacer con ella, me hubiera quedado grande…
No confundamos la palabra libertad con libertinaje… Ser libre es volar sabiendo a donde te diriges, ser libertina es aletear sin rumbo.
Cuando sabes lo que quieres y a donde vas, cuando eres libre, el resto del mundo se aparta para dejarte pasar. Y cuando eso sucede, definir tu lugar en el mundo se vuelve tarea menos dolorosa. Saber QUIEN ERES, significa también aceptar QUIEN NO ERES.
Estar consciente de lo que puedes y no puedes ofrecer también forma parte del reto. No podemos esperar que alguien más solucione nuestra propia carencia, que llene nuestro plato vacio. Para amar a alguien hay que esta preparada, pero ahí no termina el dilema, también hay que aprender a recibir al amor cuando este toque a la puerta. Ya que podemos tener en nuestras narices a la mujer más maravillosa pero nuestra ceguera emocional nos impide verla y la perdemos sin darnos cuenta que esas cosas pasan una sola vez en la vida…
No contemos nuestras malas experiencias como fracasos, por el contrario, asumámoslas como parte de nuestro aprendizaje por esta vida, aprendamos la lección, crezcamos y valoremos el derecho divino que tenemos de tropezar, levantarse y volver a intentarlo.
Y confundimos… damos por hecho que alguien nos ama porque nos llama 10 veces al día, porque quiere acostarse con nosotras, porque nos dice que le importamos, porque hace cosas que otras personas no han hecho. Pero, ¿qué has hecho TÚ por ti? En esa misma proporción es que juzgarás lo que recibas, y si por ti no has hecho demasiado, esperar demasiado de esa persona es una perdida de tiempo y resultara en una infalible desilusión y por consiguiente, una mala experiencia.
En otras palabras, cada quien busca y obtiene el amor para el que se ha preparado. La medida en la que nos amemos, es la medida de amor que recibiremos. Tú pones la pauta. Hay muchas mujeres allá afuera que valen la pena, y las que no la valen son fáciles de reconocer. ¡Tú sabes lo que mereces, búscalo! No es malo ser exigente pero también se realista, y tener paciencia es fundamental. Preferible es estar con alguien maravillosa aunque la tengamos que esperar sentadas, a cometer errores que nos harán retroceder, no hay prisa. La espera valdrá la pena. Esta vendrá cuando menos lo pensemos, en el lugar menos esperado.
Error es pretender encontrar la felicidad en alguien mas, esa solo vive dentro de ti y si no la encuentras en tu interior no la encontraras en el exterior. Busca a alguien que vea lo que otros nos ven, que te haga reír y te dibuje una sonrisa en el rostro de solo pensarla, una mujer que comparta tu mismo concepto de vida, que haga una diferencia en tus días, que después de conocer lo peor de ti se quede a tu lado. Busca a alguien que te inspire, que sueñe contigo, soñar no es malo… los sueños son el principio de las mejores realidades. Alguien que valore la individualidad y sepa que 1+1 es igual a 2, son un equipo no una sola… alguien que tenga ambiciones y crea en ella misma, eso motiva. Alguien propositiva no impositiva, que tenga actitud que es lo mas fácil de contagiar.
Recuerden: la limpieza empieza en nuestra propia casa, mantenla en actitud y corazón SIEMPRE, píntala, decórala, remodélala cuando sea necesario porque nunca sabemos quien tocará a la puerta.
Este escrito es para todas aquellas que necesitamos y queremos un fuerte TRABAJO DE REMODELACION, que buscamos ser mejores cada día, que no nos quedamos en el intento, porque queremos SEGUIR CREYENDO, queremos seguir buscando y alcanzando. Donde sea que estés quiero que sepas que me estoy preparando, sigo en ese trayecto hasta el día en que toques mi puerta o yo la tuya.
¡Suerte a todas y a pensar positivo!
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