SIDA, realidad de todas.
Cuando tenía 17 años tuve por primera vez relaciones sexuales, recuerdo que NO me gustó, NO lo disfruté, y creo que
quizás no es que no era la edad correcta, si no que no era la persona correcta, en algún momento comenté que mi primera vez fue con un hombre, y no sólo fue desagradable la situación en sí, la persona era desagradable; (debo aclarar que esa experiencia no tiene nada que ver con mi preferencia sexual, como muchas llegué a ese punto tratando de encajar en una realidad que no era la mía, al final fue una mala experiencia que sólo me reafirmó lo que ya sabía, los hombres no me gustaban en ningun aspecto sexual o emocional de pareja); llevada por miedos y remordimientos de conciencia me atemoricé muchísimo por las repercusiones que eso pudiese tener en mi vida, y en mi salud especialmente, entré a Internet a investigar los síntomas de la enfermedad que más temía, el SIDA, muchos años después conversando con mis amigas, supe que muchas habían pasado por crisis similares, me imagino que la conciencia taladra y la educación de prevención a la que hicimos caso omiso, comienza a retumbar en nuestros cerebros.
Por suerte mi historia, y la de mis amigas termina bien, no era más que un miedo bien fundado en una irresponsabilidad, como me dijo un médico una vez, “ojala todas las muchachas se asustaran del SIDA”, la verdad es que no somos todas las personas las que estamos concientes del riesgo que representa cada encuentro sexual, sobretodo cuando “livin’ la vida loca” se convierte en un lema, hay muchos factores los que influyen en eso, no necesariamente sólo la rapidez con la que se bajan los panties y se abren las piernas.
El SIDA es el mal de nuestra generación, es un mal heredado de la generación pasada, se transmite sexualmente y hace que el amor libre más allá de ser una experiencia de contacto con la esencia del ser humano sea una experiencia de contacto con el fin de nuestras vidas, existen muchos mitos acerca de esta enfermedad, muchísimos, alguna vez escuché que el SIDA era exclusivamente una enfermedad de los gays, escuché también que los bisexuales eran los que lo llevaron de un lado a otro, y entre otras cosas escuché que a las lesbianas no les da SIDA. (BULLSHIT!)
Dice Wikipedia,
El sida (de SIDA, acrónimo de síndrome de inmunodeficiencia adquirida, en inglés AIDS) es una enfermedadVIH (virus de inmunodeficiencia humana). Se dice que una persona padece de sida cuando su organismo, debido a la inmunodepresión provocada por el VIH, no es capaz de ofrecer una respuesta inmune adecuada contra las infecciones que aquejan a los seres humanos. Se dice que esta infección es incontrovertible. que afecta a los humanos infectados por el
Cabe destacar la diferencia entre estar infectado por el VIH y padecer de sida. Una persona infectada por el VIH es seropositiva y pasa a desarrollar un cuadro de sida cuando su nivel de linfocitos T CD4 (que son el tipo de células a las que ataca el virus) desciende por debajo de 200 células por mililitro de sangre.
El VIH se transmite a través de los fluidos corporales (tales como sangre, semen, secreciones vaginales, leche materna[1] El Día mundial de la lucha contra el SIDA se celebra el 1 de diciembre. ).
La Real Academia Española (RAE) recoge la palabra sida en la vigésima segunda edición de su diccionario,[2] por lo cual puede ser utilizada en minúsculas y en mayúsculas.[3] El uso de minúsculas es recomendado por la Organización Panamericana de la Salud, agencia de salud de Naciones Unidas para las Américas.[4
La verdad es que el SIDA no reconoce género, religión, preferencia sexual, condición social, esa enfermedad no reconoce rostros, bolsillos, futuros o pasados, sólo existe y si no nos cuidamos puede ser parte de nuestra vida o llevarnos a la muerte, hay que ser responsables.
Estamos llenos de mitos, tabúes y sida-fobias, se crearon mitos acerca de la forma de contagio y de la peligrosidad de los contagiados, al punto de que las personas con SIDA o sero-positivos, se veían aislados de la sociedad, por miedo, supongo, miedo de algo por lo que todos somos responsables.
Este primero (1) de diciembre se celebra el Día Internacional por la lucha contra el SIDA, y como mujeres, como miembros de la comunidad LGTB estamos obligadas a hacer sentir esta causa en ustedes nuestras lectoras, no sólo para que se cuiden, sino para que se eduquen acerca de la realidad de la enfermedad, como combatirla y como saber cada uno de los aspectos que la rodea.
Mañana I° todo mundo con una cinta roja, porque somos mujeres responsables, somos lesbianas responsables, somos ciudadanas del mundo, responsables por aportar aunque sea transmitiendo nuestra información, de aportar un granito en esta lucha que es de todos.
Esta semana estaremos hablado del SIDA, de cómo se contagia, de la realidad del SIDA y las lesbianas, de mitos y verdades, de formas de cuidado, y de cómo se vive con SIDA, esperamos sus aportes, sus historias, como siempre ustedes hacen posible que esta página exista!
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-Mijita, a la oficina se va a trabajar, no a buscar marido- le escuché esa frase una vez a una señora en un taxi, hablaba con la hija supongo, como siempre en Panamá, había tranque así que la señora se dedicó a contarnos a mí y al taxista la historia de su hija. La muchacha estaba iniciando en un nuevo empleo, se había tenido que ir del anterior porque se involucró con uno de los compañeros y cuando lo dejó, las cosas se pusieron color de hormiga, en resumidas cuentas, la señora estaba preocupada porque la hija no tropezara de nuevo con la misma piedra.
Es en ese momento cuando debemos recordar, que a la oficina, se va a trabajar, a ser profesionales, no a buscar pareja. Creo que cinco recomendaciones que debemos tomar en cuenta son:
Salir del closet en tu trabajo, oficina o ambiente laboral no necesariamente está ligado a la aceptación personal o social que tengas dentro de cualquier otro círculo de amistades y/o familiar. No es una decisión fácil salir del closet en ninguno de sus aspectos, sin embargo, si una mujer en su adolescencia no se acepta como lesbiana y vive esa doble vida desde sus inicios no tiene caso particularizar este problema al ambiente laboral. Por otra parte, una mujer que vive abiertamente en cualquier otro entorno le es más difícil llevar a cabo un estilo de vida congruente en su hábitat laboral.
