Habrán pasado ya unos 13 años desde la primera vez que me volteé a ver una niña. Tenía 11 años y siempre me pregunté por qué a mi no me gustaban los
mismos chicos que a mis compañeras de clase. Me daban muy igual, eran mis amigos-compañeros de juegos en el recreo. Sin embargo, aquel primer día de clases, ví una niña que jamás había visto y me pareció hermosa. Ahora interpreto que me gustó. En ese entonces, ni le dí color, simple y llanamente pensé q me llamó la atención porque era diferente. Nos hicimos amigas y hasta el sol de hoy, ha estado conmigo en las buenas y las malas; es mi mejor amiga, confidente, compinche, patrocinadora de relajos. Es como mi hermana jaja. Obviamente las cosas cambiaron, y me dejó de gustar para convertirse en mi amiga. Pero esa primera duda, se mantuvo latente toda mi adolescencia. Sin embargo decidí no darle color. En mi cabeza se suponía que “me tenían que gustar los hombres obligatoriamente”. Asi que por más que conociera chicas que inclusive me llegaron a decir claramente “yo soy de ambiente”, yo no compartí jamás mi duda con ninguna de ellas.
Quizá el hecho de tener una familia sumamente sobreprotectora, me limitó hasta cierto punto vivir experiencias fuera de lo normal y dejarme fluir. Quizá yo por no dejar de ser “la hija perfecta de las buenas notas y la conducta intachable” tampoco me dejé fluir. Lo que si es cierto es que por más que le daba la espalda a esa duda, jamás se iba. Me frustré, me deprimí. Era sumamente iracunda y grosera. Yo misma me decía que no debía ser difícil enamorarme de un hombre, casarme de blanco y tener familia, perro y cerca blanca. Pero mientras más lo pensaba, más me daba cuenta que desde chiquita jamás había soñado con eso. Pero un buen día, conocí a una chica encantadora, inteligente… y ¡Zas! Ahí va la duda de nuevo. “Maldita duda”, me decía yo. La ignoré mientras nos hicimos buenas amigas… hasta el momento en el que me dejé fluir y le robé un beso que fue correspondido. Fue una etapa de aprendizaje y conocimiento personal, pero que me asustó y rehuí. La herí mucho a ella al negarme y huir, porque ella no tuvo problemas con su duda y yo sí, pero hasta el sol de hoy seguimos siendo amigas, porque más pudo la amistad.
Siempre me ha gustado viajar, e inclusive me gusta, hasta el sol de hoy, hacer turismo sola. Será reflexión, quién sabe. Y gracias a esa pasión por viajar y conocer lugares, costumbres y culturas nuevas, apenas terminé la licenciatura dije: “Me voy a seguir estudiando fuera de Panamá”. Desde chiquita siempre quise irme a vivir a otro país y apenas tuve la oportunidad, la tomé y me aferré a ella. Asi que hice mis maletas, me compré abrigos calentitos y me mandé en un vuelo a una gran ciudad en el sur de América. Me costó adaptarme al inicio, pero luego me sentí como pez en el agua. Y de repente… “maldita duda… te odio duda”: La asistente de la profesora de una de mis materias favoritas. Y me dejé fluir… “¿Sabes qué? No seas idiota, date la oportunidad porque cuando el río suena, es porque piedras trae”. Me senté a tomarme un café con una amiga y me sinceré. Le conté sobre mis dudas y ella me dijo: “Te felicito… yo también soy lesbiana y la que tu crees que es mi roommate, es mi pareja”. Me reí, me alegré, me volví a reir por ingenua, y ese día, un día gris con lluvia con bajas temperaturas, salió el arcoíris y me dejé fluir en serio y comencé a ser feliz y sentirme a gusto con quien soy.
En aquella maravillosa ciudad, la asistente de mi profe tuvo la llave de mi closet, decidí fluir y ser. Hice muchísimas amistades que me ayudaron a “salir de Narnia” al ver que no era la única que tenía esos gustos fuera de lo normal, fuera de lo que había aprendido a lo largo de mi vida. Conocí muchas chicas lindas, me fui enterando que más de la mitad de las amistades que dejé en la patria mía, también tenían sus dudas que fueron disipando para aceptarse felices y contentos como son. “Dios nos crea, y nosotros nos juntamos”, siempre lo he dicho y aplica mucho en mi vida, jajajaa. También en aquella ciudad, conocí a mi novia, y fue el paso más grande y difícil que di, pues las dudas son… las dudas, y no es lo mismo que te guste alguien a que pases a decir: “¿Sabes qué? Me gustas mucho, no me interesa más nadie que no seas tú, y me gustaría presentarte como mi novia”. Llevamos 1 año y dos meses de relación, cuatro de ellos a la distancia, porque asi es la vida de caprichosa, a veces negra, a veces color rosa. Nos tocó regresar cada una a su ciudad y ya veremos cómo vamos, seguro nos veremos pronto. No se les olvide pensar en positivo, que la ley de la atracción funciona, y el amor a la distancia, ¡también! jajaja

¿Qué habría pasado si me hubiera dejado fluir más temprano, más nena? ¿Qué tal si hubiera sido sincera conmigo desde un principio? Nadie sabe, nadie lo sabrá, ni yo misma. Las cosas siempre suceden por algo, con un orden. A veces es necesario tomar el camino largo para reflexionar. No todo el mundo tiene el mismo ritmo, y no importa si vas lento o rápido, lo importante es pisar seguro, y aceptarte como eres, pues eres un ser humano maravilloso, indistintamente si te gustan las nenas o los chicos. Más que ver qué dicen los demás, préstale atención a lo que dice tu corazón. Queriéndote y aceptándote, seguro serás puramente feliz.
Si tienes dudas y quieres compartirlas con otras chicas, no dudes en escribir en el Foro de Les-507, donde encontrarás otras chicas que sienten lo mismo que tú, y que han pasado por situaciones similares. Y si eres angloparlante, también te recomendamos este sitio www.thelesbianquestion.com , donde puedes compartir tus dudas y leer las historias de otras chicas. No eres la única, y no estás sola.
- Colorful
Popularity: 2% [?]