Para arrancar con esta semana de nuestras historias personales, las confesiones acerca de nuestra vida lésbica, debo
empezar diciendo, YO ESTOY EN EL CLOSET, pues sí, mi historia comienza de esa manera. (sé que está un poco largo, pero traten ustedes de resumir su historia pa ver?)
Soy una orgullosa habitante de Narnia, el mundo dentro del armario! Les cuento un poco mi entorno familiar para que se hagan una idea, familia católica NO practicantes (ya saben de esos que van a misa cuando se acuerdan), la religión no ha sido un pilar básico o fundamental en mi vida, pero sí que lo ha sido la ciencia, la educación, el conocimiento, el estudio, la vida de sociedad, las conductas sociales, es decir algo así como una familia hippie liberal de clase media alta, pero al fin y al cabo panameña, asi que eso de liberal no va mucho.
Educación en colegios católicos, más por seguir la tradición que por cualquier otra cosa, a los 16 años que entré a confirmación recuerdo que fue la ultima vez que fui a misa convencida, luego de confirmarme no volví a ir, ¿porqué? había confirmado lo que latía dentro de mí desde que lloré porque una de mis amigas de la escuela me dejó de hablar, me gustaba una compañera, siempre he sido adicta a las computadoras, en casa tengo miles de libros y no me fue dificil averiguar sobre el lesbianismo, hice abiertamente la pregunta en una de las clases de catequesis de la confirmación, -¿qué pasa si una mujer se enamora de otra? Dios lo acepta?- los ojos de la monjita se desorbitaron, mis compañeros hicieron un silencio sepulcral, y la respuesta que obtuve fue clara y contundente, -ESO ES PECADO- la iglesia lo condenaba, pero yo aún así sentía algo más que cariño por mi compañera.
Deseché la idea y decidí vivir mi vida sin pensar en eso, incluso adopté la posición de que el homosexualismo era algo que iba en contra de nuestra naturaleza, me aterraba la idea de que lo que sentía fuera real, me aterraba la idea de ser lesbiana, pero no por religión sino porque sabia lo cruel que el mundo podía ser, recientemente una conocida se había salido del closet, y todo mundo dijo cosas horribles, no quería pasar por eso.
Intenté salir con chicos, pero cada día que pasaba me daba cuenta de que yo era diferente, en casi todo, mis ideas feministas heredadas de las mujeres de mi familia me servían como excusa para “no tener novio”, y aunque puedo decir que si quise mucho a un sólo chico en toda mi adolescencia, nunca me enamoré de él, y hoy sé que el siempre supo que yo era lesbiana, aun antes de decirselo o de yo aceptarlo.
Al entrar a la universidad y estar aquí y allá, conocí a una chica, trabajabamos juntas, ella no era lesbiana, bueno al menos ni ella lo aceptaba del todo ni nadie lo pensaba, excepto mi madre, nos hicimos amigas, muy amigas, yo la llamaba mi mejor amiga, mi hermana (que incestuosa jaja), el vínculo tan fuerte que teníamos no lo había sentido por nadie, hablabamos de hombres pero no nos acercabamos a ninguno, pasábamos 20 horas al día juntas, y cuando ella no estaba a mi el aire se me iba. Yo tenía 20 años cuando le dije que me gustaba, cuando me robó un beso y mi mundo dio vueltas, literalmente ponerla como alguien importante en mi vida, me hizo aceptar lo que ya sabía, ME GUSTABAN LAS MUJERES, me gustaba ella, y no había vuelta atrás.
Estuvimos casi dos años juntas asique por ese tiempo no me preocupé, esconder lo nuestro bajo la imagen de una fuerte amistad fue muy conveniente para poder entregarme totalmente sin miedo a nada, la sociedad en ese entonces no me importaba, pero ella se fue del país y ahí mi cajita de cristal se derrumbó, tenía dos cosas con las que lidiar:
1. me habia enamorado y me acababan de dejar.
2. el motivo de mi tristeza, ERA UNA MUJER. YO ERA LESBIANA!
Es la segunda la más importante, y la que nos interesa ahora, aceptarme como lesbiana para mí, fue la cosa más fácil del mundo, LUEGO de lo obvio, de haber estado sexualmente con una mujer, y de haberme enamorado, pero acepto que no fue fácil hacerlo antes, cuando sólo sentía cosas por otras chicas, cosas que no concretaba, cosas que reprimía.

Aceptarme fue un paso super grande, y creo que el hecho de haber tenido que hacerlo ya grande me dio la ventaja de saber manejaro de una manera bastante positiva, internet se convirtió en mi fuente de información y me leí cuanto libro había acerca del lesbianismo, luego por mi carrera empecé a identificar cuales eran las diferencias sociales a las que las personas homosexuales se nos enfrentábamos, dar ese paso de decirte a tí misma frente al espejo, “SOY LESBIANA Y NO HAY NADA MALO EN ESO” creo que es el más importante.
Estoy en el closet por decisión propia y a medias, mis amigos lo saben, y NINGUNO reaccionó de manera negativa, al contrario todos y todas me apoyan al cien por ciento y confirman que soy más feliz ahora, decidí llevar mi vida sobre los seis colores de la bandera para así hablar sin palabras, y tengo DE TODO con los colores del orgullo, mi familia sospecha pero no lo he confirmado, y no lo haré, ¿porqué? porque simplemente estoy convencida de que no tengo que hablar de mi vida privada con nadie, mis preferencias sexuals son mías y punto, el día que me vuelva a enamorar y sea justificado presentar a mi pareja a la familia, quien se lo merezca, será presentada como mi pareja, pero no creo que deba estigmatizar mi “condición” de homosexual, porque es así como le damos el toque de algo fuera de lo normal, pero esa es mi opinión.
Estar en el closet, como siempre he dicho, SI es una opción y cada individuo debe ser respetado por esa decisión, porque hay muchos factores como el amor a la familia y la necesidad de conservar algunas cosas en casa, que quizás nadie más podría entender, tal como están. En cuanto a “salirse” con los amigos, es lo más recomendable, a diferencia de la familia, los amigos no tienen pensado para nosotros un estilo de vida, ellos nos aceptan con esa individualidad que tenemos para decidir que hacer con nuestras vidas (a diferencia de la familia), y luego de hacerlo uno se siente REALMENTE más normal! El closet puede ser un lugar muy solitario, y estar con un pie dentro y uno fuera puede ser la diferencia entre ser feliz y no serlo.
Y bueno, esa es mi historia, estoy en la fase 1, casi dos, de la aceptación, aunque me he relacionado con otras chicas después de mi ex, creo que aún estoy algo lejos de declararme oficialmente, por como digo siempre, “no vuelvo a decir YO JAMÁS…” porque aunque no me veo con un hombre, y cada día lo confirmo más, sentirse 100% lesbiana conlleva quitarse de encima el chip social que nos programó por años y años, y eso puede tomar algún tiempo.
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