“Nos conocemos a nosotras mismas a través de mujeres hechas por hombres”
Sheila Rowbotham
La historia literaria de las lesbianas tanto autoras como personajes ha estado relegada a dos posturas, a escondidas bajo seudónimos masculinos, o como resultado de fantasías masculinas, es decir una presencia invisible por más contradictorio que suene; la tradición lésbica, o las lesbianas en la literatura si se quiere, se limita el registro en sus inicios a la evidencia de algunos fragmentos escritos por Safo que se salvaron del fuego de la Iglesia Católica, realmente los primeros manuscritos que se le atribuyen a lesbianas datan del IV milenio antes de nuestra Era, en Babilonia, y se encuentran en lengua sumeria, por lo que se ha encontrado se puede deducir que las prácticas lésbicas eran aceptadas ya que los textos nombran explícitamente el amor entre mujeres.
Safo escribió nueve libros de odas, epitalamios o canciones nupciales, elegías e himnos, pero apenas se conservan algunos fragmentos de todos ellos. Entre estos destaca la Oda a Afrodita, citada por el erudito Dionisio de Halicarnaso en el siglo I a.C. En el siglo XX se descubrió un papiro con nuevos fragmentos de sus poemas.
La poesía de Safo se caracteriza por la exquisita belleza de su dicción, su perfección formal, su intensidad y su emoción. Inventó el verso hoy conocido como oda sáfica (tres endecasílabos y un adónico final de cinco sílabas). Muchos poetas griegos posteriores asimilaron la influencia de Safo, en particular Teócrito.
II 
Amor, que el pecho mío
continuamente agita,
es dulce y es impío,
y es más que una avecita volátil y ligero.
¡Ay! de su dardo fiero,
¿quién consiguió victoria?
Renueva, amada mía,
renueva la memoria
de cuando Atis ardía,
tu dulce amor odiaba
y a Andrómeda estimaba.
Safo
Es hasta el siglo XV más o menos que se vuelve a escuchar acerca del lesbianismo, o al menos es hasta ese entonces, miles de años después de Safo, que se rescata la imagen de las lesbianas, se recobra un poco de visibilidad y se registran entonces tanto los amores de las mujeres como las impresiones de los hombres al respecto.
Antes del Renacimiento la documentación es casi inesxistente, en esta epoca predonimaban las acusaciones del lesbianismo levantadas por hombres, un ejemplo es uno de los epigramas que describe explicitamente las prácticas tribádicas de Basa, una doncella pura y casta, que nadie dudaba de su honestidad pues nunca se le había visto con hombres, Marcial descubre que la realidad es que Basa es homosexual y se reunía con otras mujeres por este motivo.
Como nunca te veía, Basa, junto a los tíos y como ningún chismorreo te atribuía un querido, sino que a tu alrededor siempre estaba a tu completo servicio una cuadrilla de tu propio sexo, me parecía que eras, lo confieso, una Lucrecia. Pero tú, Basa, ¡horror!, eras el follador. Te atreves a acoplar dos coños idénticos y tu ¿prodigioso clítoris? (prodigiosa Venus) simula al hombre. Has inventado una monstruosidad digna del enigma tebano: allí donde no hay hombre, que haya adulterio. (Salvo ligeras modificaciones, las traducciones de los epigramas de Marcial son las de A. Ramírez de Verger y J. Fernández)
En la época Medieval no es extraño que sea donde se encuentran mayores testimonios escritos de relaciones lésbicas elevadas a la categoría de pecado, ya que la única salida para las mujeres en la época eran los conventos que congregaban
grandes cantidades de mujeres, se llegan a popularizar aún con las prohibiciones impuestas por Carlomagno los llamados “Lais de María de Francia, que son poemas amorosos entre dos monjas de Baviera.
“cuando recuerdo los besos que me disteis, y la forma con que tiernas palabras acariciasteis mis pequeños pechos, quisiera morir porque no os puedo ver”
Esta época se vio marcada por el machismo opresor de laIglesia, llegando a condenar a muerte y encarcelamiento a muchas mujeres cuya unica salida para escapar de la manipulación masculina era sumarse a las filas de los conventos.
En el Renacimiento encontramos por primera vez la palabra lesbianismo en la obra “Vida de las Damas Galantes” de Brantome, será el primero en utilizar la palabra lesbiana, tribadismo, del travestismo femenino, de la promiscuidad femenina, lo imperfecto del acto lésbico, la bisexualidad y los celos. Esta obra más allá de tomar el lesbianismo y enfocarlo como algo positivo concluye estableciendo que las lesbianas son una burla, una imitación del hombre, y que el amor entre mujeres es un juego incomparable al acto sexual y placer proporcionado por un hombre.
Louise Labé (1522-1565), denominada la Safo de su tiempo, las dedicaciones a sus amigas dan una prueba de su fuerte feminismo, gran curiosidad intelectual e independencia del pensamiento machista,
¡Oh brazos, manos, dedos, cabellos, risa, frente!
¡Oh voz, oh viola y arco, oh laúd doliente!
¡Cuántas llamas para hacer arder a una mujer!
En esa época de desolación y descontrol político Francia vio aparecer imágenes de amazonas, mujeres combatientes y pasiones amorosas entre ellas, este movimiento estuvo liderado por Las Preciosas cuya mayor exponente fue Madeleine de Scudery, quien critica la tiranía del matrimonio y el sometimiento de las mujeres al poder masculino.
En esta epoca debido a la situación bélica se dio la oportunidad a que muchas mujeres convivieran juntas, como la relación de Madame Lafayette con Madame de Sevigné, en donde la primera aseguraba a la otra “creedme sois la persona que de verdad he amado más en el mundo”, durante el periodo Renacentista el amor romántico entre mujeres puesto como una profunda amistad permaneció así ocultado sin ninguna connotación sexual hasta el siglo XIX.
En América Latina debemos mencionar el nombre de Sor Juana Inés de La Cruz, una mujer adelantada a su época, que prefirió la vida de un convento antes que la opresión del matrimonio, fue una de las primeras defensoras de que la mujer tenía derecho a ser educada he instruída, ella fue perseguida por la iglesia, callada y obligada a aislarse del mundo a terminar su relación “secreta” con la Virreina, renunció a sus libros y fue así extinguida por la Inquisición, castigada por su intelecto.
“…Ser mujer, ni estar ausente, no es de amarse impedimento, pues sabes tú que las almas distancia ignoran y sexo.”
Posteriormente, al Siglo de Oro español, recogido en la categoría de Poesía Erótica, el poema anónimo “Hallándose dos damas en faldeta”, que presenta el juego lésbico entre dos señoras. En Francia, en el siglo XVIII muchas mujeres se dieron al placer de amarse unas a otras libremente, pero caracterizada más que nada por las mujeres de la “vida alegre” aquellas marcadas socialmente que nada tenían que perder y que así se permetían ser libres, por primera vez se encontraban las mujeres dedicadas al placer sexual entre ellas exclusivamente, y se incia así el rumor de una secta en la que las mujeres eran inciadas en las prácticas lésbicas, no se hablaba entonces de las lesbianas como parejas sino como grupos, como sectas.
En Italia, el Peta Bafo, escribió (explícitamente) sobre las relaciones lésbicas,
“he visto a dos mujeres que se divertían juntas, y no he podido entender nada. La una extendida sobre un lecho y la otra le lamía el coño…
…la que en un principio estaba activa devenía en pasiva a su vez y las dos s
e lamían..”
Hasta esta época podemos resaltar que la literatura cuando pretende explicar acerca de las prácticas lésbicas demuestra que siempre fue un misterio para el hombre quien ha asumido a la mujer lesbiana como un ser asexuado, en algunos casos, que unicamente se desarrolla entre mujeres una profunda amistad, o por otro lado la creencia de que el objetivo es imitar de alguna manera la presencia masculina en el acto, y ni hablar de la opresión católica para callar el lesbianismo, lográndolo hasta poco antes de iniciar el siglo XIX.
“ella se abandonó en mis brazos, y sus lagrimas comenzarón a correr sin esfuerzo ¡Dios que hermosa era!”.
Frangmento de una carta en donde la Marquesa de Merteuil cuenta al Conde de Valmont, como ha seducido a la joven Cecile de Volanges.
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