
Conversando con amigas profesionales en diferentes campos surgió la interrogante acerca de la propuesta presentada a la Asamblea Nacional de Diputados, proyecto que inmediatamente encontró oposición en los sectores religiosos de la sociedad y en los ámbitos e individuos más conservadores, lo que me viene a la mente es la primera reacción, se tachó de inconstitucional y si la ley llegará a progresar dentro de la Asamblea esa sería la primera acusación que sus detractores le harían, se tacharía de inconstitucional, y en realidad quienes están en contra tienen argumentos básicos y efectivos, no se puede otorgar privilegios a una minoría porque la constitución ampara a todos por igual sin fueros ni privilegios para nadie en especial.
Tal cual dice nuestra constitución:
No habrá fueros o privilegios ni discriminación por razón de raza, nacimiento, discapacidad, clase social, sexo, religión o ideas políticas.
Personalmente creo que nuestra constitución se queda corta pero tomando lo que dice el artículo 17 en su segundo párrafo,
“…Los derechos y garantías que consagra esta Constitución, deben considerarse como mínimos y no excluyentes de otros que incidan sobre los derechos fundamentales y la dignidad de la persona.”
podemos pensar que supuestamente se garantiza la protección a todos los individuos, y la no discriminación por ningún motivo, y se supone que dentro de estas garantías está la libre elección de cada individuo a vivir plenamente su identidad sexual, ya que este derecho ha sido reconocido internacionalmente, es decir, ser homosexual no es ningún crimen, y aunque quienes no lo aprueban aseguran que se trata de un estilo de vida que va contra la moral social y el orden público se ha demostrado que no es así. Pero definitivamente para cada argumento que tengamos nuestros detractores encontrarán muchos más, y tenemos una constitución basada en los preceptos morales del catolicismo al igual que la de muchos países de Latinoamérica, exceptuando aquellos que cambiaron su legislación y establecieron su constitución asegurándose como Estado Laico, es decir en muchos países rigen las leyes que protegen y aseguran el bienestar de la mayoría sin injerencia de las leyes religiosas, pero en Panamá la situación es otra, las agrupaciones religiosas aún tienen gran influencia en nuestro país, y la idiosincracia y cultura de la sociedad panameña, así como el manejo de la información y el acceso a la misma, es por decirlo de alguna manera, especial.
La interrogante es ¿cuáles serán las repercusiones para la minoría homosexual el haber presentado este proyecto de ley? quizás la sociedad no está lista para una ley que toque el tema gay, esta ley es un paso para lograr entre toda la comunidad y con el apoyo de profesionales de diferentes campos el apoyo a una ley garantice que nuestros derechos no están limitados, la constitución nos excluye, el Código de Familia nos discrimina, pero definitivamente existe la libertad de expresión y no porque me llamen “marimacha” en la calle quiere decir que me están discriminando, pero si lo hacen cuando me niegan la entrada a un lugar por estar tomada de la mano de mi pareja, o si por ser gay me despiden de mi trabajo, sí es discriminación cuando un funcionario público no atiende mi trámite porque soy una abogada que no usa escote ni le hace ojitos.
Lo que si es cierto que la Ley no puede obligar a los heterosexuales conservadores a guardar sus opiniones referente al homosexualismo, así como no nos pueden obligar a nosotros a ocultar nuestras preferencias, o así mismo como no se puede prohibir a los ciudadanos que opinen sobre el presidente, o a los blancos que se refieran a los afrodescendientes como chombos, o a las lesbianas no se les puede prohibir que le digan locas a los gays, y ellos cuecas a nosotras, es la libertad de expresión y con ella vivimos y en ella nos amparamos! 
El día que nosotros los panameños, gays o no, dejemos de ser despectivos entre nosotros mismos, que se terminen las burlas por ser negro, chino, gordo, flaco, adinerado, pobre, interiorano, o cualquier otra condición, entonces habremos encontrado el verdadero significado de lo que es NO discriminación, no hay que hacer una ley especial que penalice a quien no está de acuerdo con las personas homosexuales, es decir están en su derecho a opinar, pero no así a discriminarnos, así como yo opino que algunas posiciones religiosas son extremadamente fanáticas, no agredo verbal ni fisicamente a nadie que las profese, lo que se debe perseguir es que la ley RECONOZCA y GARANTICE nuestros derechos de la misma forma que lo hacen a los heterosexuales, es decir que si la ley protege a los hombres y mujeres, en sus interpretación y aplicación no se separe de esta categoría a quienes son hombres y mujeres homosexuales.
En realidad apoyo la propuesta de ley, la exposición de motivos es honesta y realmente asoma a la realidad de que no se considera la orientación sexual como algo que pudiera ser motivo de discriminación, y de tener un desenlace positivo debemos asegurarnos de que sea el primer paso para seguir en la lucha por nuestros derechos, que son iguales a los de cualquier otro individuo.
Hay que ser realistas en Panamá las cosas se deben hacer con calma, paso firme y sobretodo buena letra, creo que una de las acciones hacia las que debemos caminar debió haber sido que se incluyera en nuestra ley un texto que rezara similar a la Ley Europea que dice
Se prohíbe toda discriminación, y en particular la ejercida por razón de sexo, raza, color, orígenes étnicos o sociales, características genéticas, lengua, religión o convicciones, opiniones políticas o de cualquier otro tipo, pertenencia a una minoría nacional, patrimonio, nacimiento, discapacidad, edad u orientación sexual.
(Gracias a la Sra. de Colorful por el aporte)
Considero que quizás si se hubiera hecho la apuesta al solicitar que se actualizara nuestra legislación, se agregara por orientación sexual a las Garantías Fundamentales, nos hubiera ido un poco mejor, porque es algo más real, más tangible y más actual. Los detractores están tergiversando la propuesta, están amparándose en la libertad de expresión y sus argumentos añaden que ya la constitución nos ampara, pero la verdad es que para que esté en la mente de los panameños debe estar respaldada por un papel, y por eso es que debe existir.

En cuanto a decir que no queremos matrimonio, pienso que es fingir acerca de lo que se aspira como colectivo internacional, pero lo entiendo porque lo que hay que hacer no es hablar de matrimonio porque nuestra sociedad relaciona esta figura de matrimonio con los conceptos religiosos, todo lo que queremos y debemos querer es que nuestras uniones gocen de los mismos privilegios que las uniones del resto de la sociedad, si en otros países lo han podido hacer acá también, y no importa cuanto nos demore, lo importante es que se empiece.
¿Ustedes que opinan?
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