Una ciudadana reflexionando…
A ver, me parece que todos estamos pagando impuestos, seguro social, algunos son socios de cooperativas, cooperamos con el vecino, pagamos la tasa de aseo, mantenemos las cuentas al día. Llevamos una vida bastante transparente. Sin embargo, aun siendo buenos ciudadanos de este país, no tenemos los mismos derechos que tienen los heterosexuales. O sea que, por ejemplo, yo pago seguro, pero mi pareja no puede ser beneficiaria. O sea que yo pago impuestos que subsidian servicios que utilizan familias “normales, comunes”, pero en otros aspectos, yo no puedo beneficiarme.
Los datos demográficos indican (fuentes varias leídas y escuchadas, disculpen que no las menciono porque las he ido perdiendo
) que los homosexuales somos los más letrados, los que mejor ingreso tenemos, los que –en teoría- tenemos más economía para mantener a una familia cómodamente, y que vivimos más felices (en materia de calidad de vida, porque si hablamos de aceptación, seguro no somos felices en nuestro entorno). Si toda esta data es cierta, seguro somos un pilar económico importante. Seguro somos los que pagamos impuestos a tiempo, o por lo menos tenemos la liquidez para pagarlos.
¿Por qué esta reflexión? Porque hoy leía sobre los impuestos, seguros y demás responsabilidades /necesidades ciudadanas en Estados Unidos para los empleados federales, y el estado está evaluando incluir a las familias de un solo sexo (sí, nosotros weee) porque genera un costo importante. A ver señores, los empleados federales gay pagan todas sus vainas igual que el resto… ¿Cuál es el issue?
¿Qué opinan ustedes? Acá está la noticia para que la lean y comenten. Me gustaría saber qué opinan. Hay un tema en los foros, también pueden comentar allá, en la sección de Cultura.
http://voices.washingtonpost.com/federal-eye/2010/05/fringe_benefits_for_same-sex_p.html
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Uno de los estereotipos más comunes sobre las lesbianas es que todas somos súper machorras, descuidadas y que nos gusta vestirnos como hombres. Y eso no puede estar más alejado de la realidad. Sin embargo, no podemos negar que por los estilos de vida que llevamos muchas, no le prestamos la debida atención a los cuidados de nuestro cuerpo. El cuidado del cuerpo se debe dar en todos, pues nuestro cuerpo es el vehículo de nuestra alma, y nuestra pertenencia más valiosa, y nadie anda bien, feliz y contento cuando le duele un pie, nadie anda feliz cuando se le flatea la llanta del carro (un ejemplo bizarro pues
pueden tomarse un ratin para su cuerpo, ¿por qué nosotras no? Si te desesperan los salones de belleza (como a mí), hazlo en casa entonces: limpia tus uñas, corta la cutícula (con cuidadito), lima las uñas y pasa una capa de esmalte (transparente si quieres), para darle un poco de brillo a tus manos.
infecciones. Un datito personal: gel de baño, piel suavecita, fresquita y olorosa.




